miércoles, 19 de noviembre de 2014

Adeu Tatu


Al meu estimat Tatu Pedro
Que lentes passen les hores sense la teva presència ...

Mario Benedetti escribió que “cinco minutos bastan para soñar toda una vida. Así  de relativo  es el tiempo”. Siempre recordaremos al Tatu Pedro sentado en su pequeño taller, rodeado de manecillas, péndulos, tuercas y esferas. Relojero de oficio, acostumbrado a una labor tan minuciosa, supo ver mejor que nadie que el tiempo es a la vez el más valioso y el más perecedero de nuestros recursos.

Hoy nos duele darnos cuenta que se ha parado tu reloj. Que duras resultan estas horas lentas en los que al mirar a nuestro alrededor nos faltas de repente. Que breve esta despedida para tratar de contener  palabras capaces de expresar lo mucho que te hemos querido. Lo bueno del tiempo es que podemos revolverlo a nuestro antojo, como un viejo baúl, en busca de tantos momentos que no sabríamos por donde empezar. Seguro que ahora mismo tod@s los que le conocimos somos capaces de recordar alguna vivencia, alguna anécdota que nos haga sentir la calidez que trasmitía esa persona noble y buena que fue  mi tío. Tod@s recordaremos su carácter tranquilo, esa costumbre tan trabajada de quedarse callado mientras las palabras volaban a su alrededor. Recuerdo cuando la Tata Marisa le obligaba a ponerse a dieta. El no protestaba, pero luego se encontraban galletas escondidas en el bolsillo de su bata de relojero. Siempre  habrá quien dirá que mi tío era una de esas personas que callaban por no hacer ruido. Pero en realidad fue uno de esos pocos que saben que a menudo el silencio es sabiduría. Jamás le faltaron las palabras justas para dar consejo, para expresar lo necesario. Tras aquel carácter apacible se ocultaba una persona culta e inteligente como pocas. Humilde como nadie. Nunca tuvo tiempo de tener prisa. Jamás podré evitar sonreír al recordar su despiste  al volante, que hacía desesperar a mi padre cuando tocaba dejar anclado el coche en cualquier cruce de carretera y esperar que, algún día, apareciese. Tenia una habilidad única para perderse por aquellos misteriosos atajos que solo el conocía… ¿Quien dice  que no podía  llegarse de Barcelona a Madrid  rozando levemente la provincia de Almería? Citando a Cavafis, para mi tío lo que importaba no era llegar a Ítaca, lo importante era el viaje.

Algun@s de vosotr@s ya le conoceríais en aquellos tiempos en los que estuvo dispuesto a dejarse siete años de su vida entre rejas por mantenerse firme en sus convicciones. No tuvo tiempo ni siquiera para dudarlo un instante. Yo he visto algunas fotos de aquella época, en las que sale con pelo y con guitarra, probablemente dedicándole a mi tía Marisa aquellas “paraules de amor” que nunca les faltaron. Fueron capaces de inventarse un idioma que solo ellos conocían; y en el que nunca dejaron de entenderse ¿Qué puede hacer el tiempo para borrar una historia de amor como la vuestra?

De mi infancia recordaré con alegría aquellas tardes en las que el volvía en avión desde Suiza con un montón de tabletas de chocolate escondidas al fondo de la maleta. También recordaré aquellas ocasiones en el Retiro en las que me hacía reír a carcajadas cuando trataba de imitar el grito de un pavo real. Algo más recientes son algunas noches que pasamos en el hospital a la luz de un tímido flexo, hablando del pasado y del presente, de sus recuerdos de infancia en aquella Barcelona de la que aún quedan algunos rincones, de maravillas de la ciencia y de Janis Joplin. Seguro que  cada un@  de vosotr@s lo recordara por mil momentos emotivos, que es posible que hoy nos hagan llorar, pero que en el fondo nos harán sentirnos afortunad@s por cada minuto que hemos compartido. “Nacemos para vivir. Por eso el capital más importante que tenemos es el tiempo. Es tan corto nuestro paso por este planeta que sería una pésima idea no disfrutar de cada paso, de cada instante, con el favor de un corazón que puede amar mucho más de lo que suponemos”.  

ADEU TATU
Tots els que t'estimem no tindrem mai temps d'oblidar.


1 comentario:

Natán Seuba García dijo...

Gracias primo... Le echamos mucho de menos :_(